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Consejos para enviar mails no solicitados a desconocidos.
por: Emilio Miler
Enviar mails no solicitados a desconocidos es un arte subestimado. Como en otras ramas del arte, entender (o establecer) algunos códigos y convenciones puede marcar la diferencia entre ser reconocido como artista, o ser rotulado como un desubicado o hinchapelotas. O simplemente ignorado por completo.


Los siguientes consejos dan por sentado que le vas a escribir a un total desconocido: esto es, alguien con quien no tenés ni tuviste ningún contacto ni profesional ni afectivo (amigo de Facebook y "me gusta" cruzados no cuentan). Y que lo estás haciendo, para que te tenga en cuenta para algún tipo de trabajo.

Dicho esto, pueden servir también para gente que te conoce desde lo afectivo, pero no te reconoce (aún) como un par en lo profesional (un tío, un ex-profesor, un viejo amigo de la familia), o bien no te consta que conozca tu trabajo en su nivel actual.



1) Recordá que nadie te pidió nada: sos vos el que escribe para pedir algo. Humildad ante todo.


2) Si pensás que estás por encima (artística o profesionalmente) de la persona a la que le escribís, no le escribas. Se va a traslucir en tus palabras, y/o va a jugar en (tu) contra en una situación de laburo más adelante. Escribile sólo a quienes consideres pares, y preferentemente a alguien que te despierte algún tipo de admiración (no son categorías excluyentes).


3) Hacele saber a esa persona que le estás escribiendo a título personal, y hablale por lo menos de *una* cosa suya (música, película, muestra) que te haya gustado. Si no te gusta lo que hace, ver punto 2. Esta se aplica también cuando te escriben a vos para ofrecerte un laburo: antes de contestar, escuchá el último disco, mirá la última peli...lo que corresponda. Responder desde el mismo lugar de humildad y admiración desde el que pedís, siempre suma. Pero no exageres, tampoco.


4) Escribí poco. Una oración para cada uno de estos ítems, o menos. Tenés tres frases -con suerte- para causar una buena impresión, o "enganchar" al destinatario para que siga leyendo.


Separá en párrafos, por lo menos al principio.


Usá frases cortas. Recordá que no todo el mundo disfruta de leer, sin importar cuan bien escribas.


5) En cuestiones artísticas por lo menos, las palabras valen muy poco (exceptuando las obviedades, como literatura y sus desprendimientos): links, fotos, audios... Mostrá lo que hacés. Si te ofrecés para hacer algo públicamente, mostrá videos en donde se te vea haciendo lo tuyo en público.


6) Ubicuidad: no sirve mandar 20 links que muestren TODO lo que hacés o hiciste. Idealmente, establecé una conexión entre tu experiencia y algo que *sepas* que el destinatario está haciendo en este momento, y mandá material relevante a *ese* trabajo. Si el fulano no está haciendo nada, o si no podés establecer esa conexión, planteate si es el mejor momento para escribirle.


7) Autocrítica no es humildad, y ese mail o mensaje no es el lugar para ejercitarla: no sirve mandar material con excusas. Si no te gusta lo que tenés para mandar, prepará algo nuevo y mejor (y si es así, que sea un VIDEO!!). También por eso, la experiencia se trasluce en la *selección* de trabajos que mostrás. La experiencia para elegir bien, y el volúmen de obra que te permite elegir sólo cosas que están buenísimas.


8) No subestimes el factor personal, sobre todo porque en algunos contextos es lo único que te diferencia de tus colegas. Contá (brevemente) por qué mandás lo que mandás, qué te gusta de lo que hacés, qué sentís que obtendrías de trabajar con esa persona, y/o qué sentís que podés aportar. Si no podés abreviarlo, reservalo para un segundo mail, si el primero recibe respuesta.


9) Vas a cometer errores, quedar mal con alguien por algún mal entendido, etc. Recordá que tu reputación se difunde hacia abajo. No apuntes muy arriba de entrada, porque si quedás mal, eventualmente se entera todo el mundo. Los errores con gente más cercana, además, suelen excusarse más fácilmente, porque es gente que se mandó esas mismas cagadas hace no tanto.


10) No todo el mundo atiende personalmente todos sus kioskos, ni todo el mundo tiene una cuenta de mail, Facebook, Twitter, etc. para todo uso. Y hay gente más estricta que otra, en cuanto a dividir lo personal/privado de lo profesional.

Asegurate de escribir al lugar indicado, y que tu mensaje sea recibido por la persona a la que le escribís. En ese orden: o sea, que si sabés que el Twitter se lo maneja un social media manager (así se llaman) pero conseguís su mail personal, NO le escribas. No es la persona, no es el momento.


11) Tené presente que hasta los más atentos, los que querrían responderte, a veces reciben CIENTOS de e-mails como el tuyo *por día*. Paciencia.


11) Seguimiento bien entendido quiere decir: Si no tuviste respuesta, 15 días para chequear que hayan recibido tu mensaje, y si no te responden olvidate. Y si te responden, agradecé como corresponde la oportunidad que te acaban de dar (aunque sea haber escuchado tu material y hacerte una devolución... es un montón), y sé impecable en todo... no la desperdicies.


12) Humildad, después de todo. Como nadie te pidió nada, lo grosso que seas no es especialmente relevante. Es genial que te lo digan: saber que tu talento sorprendió al otro. Pero a veces recibís respuestas más secas, más medidas, más prudentes y/o de gente que no se expresa muy bien por escrito.

Si la respuesta del otro te irrita, quizás quieras revisar algunas cosas. El otro dedicó un rato a responderte... si no te gusta lo que te dice, cambiá (el cambio puede ser no escribirle más a esa persona, también).



Esto es lo que aprendí... y sigo aprendiendo.

Espero que te sirva, por lo menos a la hora de pensar en escribirme a mí.

Emilio D. Miler